El minimalismo es una corriente artística que se basa en la reducción de objetos reales a formas simplificadas, geométricas, impersonales y - digámoslo todo - frías. Yo podría estar horas y horas hablando del minimalismo y, en verdad, aplicado al diseño web, puede dar lugar a resultados muy interesantes.
En ocasiones, sin embargo, la pequeñez de la letra, las tipografías rebuscadas, los colores pálidos, la falta de sangre y carne, pueden conducir al visitante a cierto aburrimiento, incluso a un molesto horror vacui. Por si fuera poco, las plantillas minimalistas - como las de Movable Type, se extienden por la BlogoSfera como un virus. Llegamos así a la popular ecuación:
Minimalismo == Profesionalidad
Que es incorrecta, como todo dogma ortodoxo en diseño web. Un diseño minimalista no es necesariamente un buen diseño, y un buen diseño no tiene porque ser minimalista. La principal virtud de un diseño minimalista es que se carga rápidamente en el navegador - aunque en ocasiones esto es ilusorio, pues muchas plantillas llevan incrustadas, como damas que han pasado por un quirófano, ficheros .js, docenas de estilos CSS, logos pesados, iconitos y demás blodgets de mala fama.
En filosofía, el conceptualismo es una doctrina que se encuentra a medio camino entre el nominalismo y el denominado realismo medieval. El conceptualismo mantiene que aunque los universales (abstracciones o ideas abstractas) no tienen existencia en el mundo externo, existen sin embargo como ideas o conceptos en la mente y que allí implican algo más que palabras. Esta teoría está en abierta oposición al nominalismo que defiende que los universales son simples ruidos guturales sin ninguna materialidad y que sólo los objetos individuales y concretos tienen existencia real. El conceptualismo fue adoptado por el filósofo escolástico francés Pedro Abelardo, entre otros muchos.
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